"El hombre solo puede descubrirse midiéndose con los obstáculos del camino"
Moris Beracha
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abr 09

Carta abierta al ICIJ

Luego de haber leído el reportaje "Ponzy Scheme used Offshore hideaways To Shuffle Investors' Money", realizado por el equipo de investigación ICIJ International Consertium of investigative Journalist, he quedado profundamente sorprendido ante la omisión de la versión oficial aportada por mi persona para el trabajo periodístico que fue publicado el viernes 5 de abril de 2013.

Es decepcionante que esta organización que según su nombre se dedica precisamente a la investigación periodística, publique este reportaje que no contiene ningún indicio de haberse basado en una investigación, sino que solamente repite y reitera alegaciones ventiladas en un juicio desde hace más de un año. 

En el mismo resulta evidente la visión particular e interesada del “receiver” del caso, quien lo único que ha hecho a lo largo de dos años es alargar el proceso para seguir generando honorarios profesionales para sí mismo y sus socios en un estudio legal, pero sin ser capaz de llevar a la Corte una sola declaración o prueba que demuestre mi participación en el fraude que Francisco Illarramendi cometió contra mí y otros.

ICIJ optó por actuar de esa manera, ignorando toda la información contraria que yo les proporcioné y que consta en el expediente del caso, e ignorando también que el receiver está siendo cuestionado por conflicto de interés en la Corte federal de apelaciones de New York.  ICIJ no investigó, e hizo caso omiso al cuestionamiento de su fuente, porque solo le interesa lo que parezca sustentar su campaña contra la economía global “offshore.”

Es por esto que no sorprende que la publicación esté contaminada, de numerosos señalamientos sin fundamento, falsos argumentos y hasta desconocimiento en algunos temas, que lo que generan al menos en mi caso, es afectar mi nombre, aun cuando en su momento al dar respuesta a las preguntas hechas por las periodistas responsables, ofrecí no solamente mis argumentos para rebatir los señalamientos en mi contra, sino incluso la documentación que demuestra la legitimidad, legalidad y transparencia de todas mis operaciones financieras. Sin embargo, dichos argumentos y pruebas que demuestran mi inocencia, no son incluidas en el trabajo periodístico, por lo que merece la pena recordar esos argumentos.

Es entendible que en el reportaje publicado se muestre al Sr. Francisco Illaramendi como responsable o culpable de una serie de hechos, porque él mismo ya se ha declarado responsable de los señalamientos en su contra. Lo que no puedo entender y ni siquiera permitir, es que se incluya mi nombre como su supuesto “socio” y “cómplice”,  cuando no hay ninguna prueba en mi contra, y cuando el propio Illaramendi a través de una declaración jurada, reconoció que yo no estuve involucrado ni tenía conocimiento alguno de sus procedimientos irregulares, aun cuando tiene un evidente interés en involucrar a otros, para reducir su sentencia en base a una cooperación con el receiver. Sin embargo, dicha declaración y el documento que la respalda, no son mencionados ni mostrados en el trabajo periodístico.

En las respuestas que hice llegar a la ICIJ en su momento, expliqué claramente que las operaciones que llevé a cabo con Francisco Illarramendi fueron operaciones de permuta en Venezuela entre los años 2006 y 2007, y a través de Notas Estructuradas con riesgo Venezuela, ambos procedimientos, amparados por la normativa legal vigente en el país.  Lo único que el receiver ha logrado cuestionar acerca de esas operaciones, y que supuestamente sustenta su imputación en mi contra, es que como las utilidades de los derivados Venezuela son altas, eso debe haber ocasionado sospechas de que Illarramendi estaba cometiendo algún tipo de fraude, lo cual solamente apunta a la falta de conocimiento del receiver.

La propia naturaleza de permutas y Notas Estructuradas hace imposible que se pueda producir alguna estafa en las operaciones mismas, pero eso tampoco está, ni mencionado ni explicado en detalle, en ese trabajo periodístico.

Notas Estructuradas son un instrumento financiero utilizado en todos los mercados del mundo. Tal instrumento está conformado por un conjunto de bonos –que en este caso en particular fueron venezolanos- que se empaquetan y se colocan a disposición del mercado. El respaldo de este instrumento son títulos de deuda pública o acciones de empresas.

En el caso de las Notas Estructuradas que formaron parte de las operaciones llevadas a cabo con Francisco Illaramendi, TODAS sin excepción contaban con el respaldo de sus correspondientes notas espejo de Credit Suisse, o con cartas de la misma empresa, que no solo las respaldaban, sino además detallaban el uso de los fondos. El aval de una empresa como Credit Suisse, con más de 150 años de trayectoria y prestigio internacional, con operaciones en más de 50 países, fue importante y suficiente para confiar en la claridad y transparencia de las operaciones.

En cuanto a las operaciones de permuta, estaban perfectamente permitidas por la normativa legal de Venezuela a raíz del control de cambio vigente en el país, y consistían en una operación de cambio de dólares por bolívares, en las cuales actué exclusivamente como contraparte. Al tratarse de una operación que involucra una contraprestación inmediata, es imposible que se produzca una estafa en la misma.

Por otro lado, se insiste en mi cercanía al gobierno venezolano, lo cual habría facilitado algunos supuestos negocios fraudulentos del Sr. Illaramendi. Esa afirmación también es falsa; tal como se los hice saber en mis respuestas al cuestionario enviado. No obstante, en ningún momento se incluye mi versión en el reportaje.

Lo único que hice en el año 2008, fue colaborar con una asesoría profesional, para el diseño de un esquema que permitiera reducir la tasa de inflación en la economía venezolana, que estaba en franco ascenso debido a la gran brecha entre la tasa de mercado de la divisa norteamericana y la tasa oficial establecida por el Ejecutivo.

Fue un trabajo técnico y puntual que sirvió para contribuir en la recuperación de la difícil situación que vivía la economía de mi país en ese momento, lo cual me hace sentir muy orgulloso, pues fue un aporte más a mi país, de los muchos que he ofrecido a lo largo de una reconocida trayectoria profesional de más de 25 años en el sector financiero y bursátil de Venezuela, independientemente de las circunstancias políticas.

En definitiva, desconozco por qué ICIJ no hizo ningún trabajo de investigación periodística e ignoró la información que le proporcioné, salvo que ciertamente le fue conveniente para efectos de su campaña contra la economía “offshore”, sin importarle la verdad, todo lo que ha alegado una de las partes, en un caso pendiente.

 

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Moris Beracha, 9 de abril de 2013

Comentarios (1)

  1. Valentín Uriza dice:

    Todas estas organizaciones, ¿qué fines persiguen? La realidad es que normalmente tienen que compensar a aquellos que han aportado fondos para que continúen subsistiendo… Si el donante quiere crititar las offshore, pues se critica la offshore. No te lo tomes personal, Maurice

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